El edema óseo de tobillo es un problema común en traumatología y medicina deportiva. Se caracteriza por la inflamación en el interior del hueso, específicamente en la zona medular y trabecular. Puede ser causado por traumatismos directos, edema óseo extenso o sobrecarga mecánica.

Los síntomas incluyen dolor localizado, derrame articular y disminución del rango de movimiento. El diagnóstico se realiza mediante resonancia magnética.

El tratamiento inicial implicará reposo, descarga de estrés mecánico y uso de analgésicos. La fisioterapia también puede ser una opción complementaria. El tiempo de recuperación puede llevar hasta 9-12 meses.

¿Qué es un edema óseo de tobillo?

El edema óseo en el tobillo es una condición médica caracterizada por la inflamación en el interior del hueso del tobillo. Esta inflamación afecta principalmente a la zona medular y al hueso trabecular.

A diferencia del edema en tejidos blandos, el edema óseo implica una acumulación de líquido dentro de las estructuras óseas.

¿Cuáles son las causas del edema óseo en el tobillo?

El edema óseo en el tobillo puede ser causado por diversos factores, como traumatismos directos, edema óseo extenso o sobrecarga mecánica.

Traumatismos directos

Un impacto directo o una torcedura en el pie o tobillo puede desencadenar un edema óseo en los huesos del pie.

Frecuentemente, tras un esguince de tobillo, se diagnostica edema óseo en el astrágalo debido a una contusión entre este y los huesos de la tibia. A veces, este edema puede estar acompañado de una lesión osteocondral o condral en el tobillo.

Incluso ante una fractura leve, es posible que el edema óseo de tobillo no se detecte en una radiografía convencional, y sea necesario realizar una resonancia magnética para su diagnóstico adecuado.

Sobrecarga Mecánica del Pie

Una de las causas más frecuentes de edema óseo en el tobillo es la sobrecarga mecánica.

Esta se produce cuando el tobillo es sometido a una carga excesiva debido a actividades físicas intensas o movimientos repetitivos. La fractura de estrés es un ejemplo de cómo la repetición de impactos puede llevar a microfracturas en el hueso y a la aparición de edema óseo.

Una causa habitual de edema óseo en el pie es la sobrecarga ósea resultante de cambios en la mecánica de la marcha.

Estos cambios pueden originarse por distintos motivos, como alteraciones en la cadera o la rodilla, un aumento en la actividad cotidiana de la persona, como caminar más de lo usual, o el uso de calzado con suelas inadecuadas.

Este tipo de sobrecarga, o la transmisión inadecuada de la energía al caminar, puede provocar edema óseo en el pie. Este fenómeno es especialmente común en corredores y tiende a ser más frecuente en mujeres que en hombres, debido a factores hormonales, y en verano, por el cambio de calzado.

Edema óseo extenso

En algunos casos, el edema óseo puede estar asociado a enfermedades reumáticas subyacentes o a la presencia de una osteonecrosis.

También puede ser causado por un síndrome temporal que se resolverá por sí solo con el tiempo.

Estas situaciones requieren un seguimiento constante y la realización de pruebas adicionales para determinar la causa exacta del edema.

Causa Ideopática o desconocida

En muchos casos no conocemos por que se ha producido un edema óseo en el pie. Descartadas las otras causas posibles de edema óseo podemos asumir que el edema puede ser ideopático.

La identificación de la causa o alteración mecánica que ha provocado el edema óseo es fundamental para un adecuado tratamiento.

Tratar únicamente el edema puede no ser suficiente y existe el riesgo de no tratar la causa subyacente, lo cual puede ocultar lesiones adicionales en el tobillo, como la inestabilidad o lesiones osteocondrales del astrágalo.

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Síntomas del edema óseo en el tobillo

El edema óseo en el tobillo puede manifestarse a través de diversos síntomas.

  • El principal síntoma es el dolor localizado en la zona afectada, el cual puede ser persistente y aumentar con la actividad física. Incluso en reposo nocturno, el dolor puede persistir, causando molestias durante el descanso.
  • Junto con el dolor, es común que se presente hinchazón y edema de partes blandas alrededor del tobillo. Esto se debe a la inflamación en el interior del hueso y puede provocar una sensación de pesadez o tensión en la zona afectada.
  • Otro síntoma asociado al edema óseo en el tobillo es la cojera. El dolor e inflamación pueden dificultar la movilidad normal, lo que lleva a una alteración en la forma de caminar y a una cojera evidente.
  • Además, el edema óseo en el tobillo puede causar una disminución del rango de movimiento articular. Esto se debe a la inflamación y el dolor, que limitan la capacidad de mover el tobillo con normalidad. La persona afectada puede experimentar dificultad para flexionar, extender o girar el tobillo, lo que afecta su funcionalidad.
  • En algunos casos, el edema óseo en el tobillo puede provocar un derrame articular. Esto se caracteriza por el acúmulo de líquido en la articulación del tobillo, lo que se manifiesta como un aumento de volumen y un aspecto abultado en esta área.

En caso de experimentar estos síntomas, es importante acudir a un especialista en traumatología y cirugía ortopédica para recibir un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno.

Diagnóstico del edema óseo en el tobillo

El diagnóstico del edema óseo en el tobillo se realiza principalmente mediante resonancia magnética, ya que este método es capaz de ofrecer una imagen detallada del interior del hueso y detectar la inflamación en la zona afectada.

A diferencia de las radiografías convencionales, la resonancia magnética permite visualizar de manera precisa las microfracturas y las lesiones internas que pueden causar el edema óseo.

Resonancia magnética

La resonancia magnética utiliza campos magnéticos y ondas de radio para crear imágenes en 3D del hueso y los tejidos circundantes.

Esto permite a los especialistas identificar la presencia del edema óseo, evaluar la gravedad de la inflamación y descartar otras posibles afecciones que puedan estar causando los síntomas.

Gammagrafía ósea

Además de la resonancia magnética, también se pueden utilizar otras pruebas de diagnóstico complementarias, como la gammagrafía ósea, para confirmar la presencia del edema óseo en el tobillo.

La gammagrafía ósea consiste en la inyección de una pequeña cantidad de material radioactivo en el organismo, que se acumula en las zonas de mayor actividad metabólica, como las áreas inflamadas o dañadas del hueso.

A través de una cámara especial, se pueden obtener imágenes de esta acumulación radioactiva y determinar la ubicación exacta del edema óseo.

El diagnóstico del edema óseo en el tobillo debe realizarse por especialistas en traumatología y medicina deportiva, ya que son los profesionales más capacitados para interpretar y evaluar las imágenes obtenidas por medio de la resonancia magnética y otras pruebas diagnósticas.

Tratamiento inicial del edema óseo en el tobillo

El tratamiento inicial del edema óseo en el tobillo tiene como objetivo aliviar el dolor y reducir la inflamación. Para ello, se recomienda seguir algunas pautas y utilizar ciertos medicamentos.

Reposo y descarga de estrés mecánico

Una parte fundamental del tratamiento consiste en proporcionar descanso al pie y tobillo afectados. Es importante evitar actividades que puedan agravar el edema óseo, como correr, saltar o realizar movimientos bruscos.

El reposo ayuda a reducir la presión en la zona afectada y permite que el hueso se recupere adecuadamente.

En algunos casos, puede ser necesario utilizar dispositivos de asistencia, como muletas, para minimizar la carga en el tobillo y favorecer su recuperación. Estos dispositivos ayudan a distribuir el peso de manera equitativa y evitan la sobrecarga mecánica que pueda empeorar el edema óseo.

Uso de analgésicos y antiinflamatorios

Para aliviar el dolor y reducir la inflamación causados por el edema óseo en el tobillo, se pueden utilizar medicamentos analgésicos y antiinflamatorios. Estos fármacos tienen la función de disminuir la respuesta inflamatoria y aliviar el malestar en la zona afectada.

Los analgésicos y antiinflamatorios pueden ser administrados tanto de manera oral como tópica, según la gravedad de los síntomas y las necesidades individuales de cada paciente.

Es necesario recordar que estos medicamentos solo alivian los síntomas, pero no tratan la causa subyacente del edema óseo. Por eso, es fundamental complementar el tratamiento inicial con otras terapias para lograr una recuperación completa.

Fisioterapia para edema óseo de tobillo

La fisioterapia desempeña un papel importante como complemento en el tratamiento del edema óseo en el tobillo. Además de reposo y descarga de estrés mecánico, existen diferentes técnicas y terapias que pueden ser beneficiosas en la recuperación.

Magnetoterapia para edema óseo de tobillo, termoterapia y ejercicio antigravitatorio

La magnetoterapia es una técnica que utiliza campos magnéticos para estimular la regeneración de tejido óseo y reducir la inflamación. Esta terapia puede ayudar a acelerar el proceso de curación del edema óseo en el tobillo.

La termoterapia, por su parte, consiste en la aplicación de calor en la zona afectada. Esto puede mejorar la circulación sanguínea, aliviar el dolor y promover la relajación muscular en el tobillo.

El ejercicio antigravitatorio es una forma de entrenamiento en la que se reduce la carga y el estrés sobre el tobillo afectado. Esto se logra a través de dispositivos especiales que permiten realizar ejercicios de fortalecimiento sin soportar completamente el peso corporal. Estos ejercicios son beneficiosos para mantener la movilidad y mejorar la fuerza muscular sin agravar el edema óseo.

Descompresión medular por perforación múltiple en casos crónicos

En casos crónicos de edema óseo en el tobillo, se puede considerar la descompresión medular por perforación múltiple como una opción de tratamiento.

Esta técnica consiste en realizar perforaciones en el hueso afectado para aliviar la presión y estimular la regeneración del tejido dañado. Se utiliza principalmente cuando otras formas de tratamiento no han tenido éxito.

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PRP Intraóseo

Cuando el edema óseo no se cura con los tratamientos anteriores, el tratamiento con plasma rico en plaquetas (PRP) intraóseo para el edema óseo en el tobillo es un procedimiento médico avanzado que aprovecha las capacidades regenerativas del propio cuerpo para tratar inflamaciones y lesiones en los huesos.

¿En qué consiste el tratamiento del edema de pie y tobillo con PRP Intraóseo?

El PRP se basa en la utilización del plasma sanguíneo del paciente, que se enriquece con una concentración más alta de plaquetas.

Estas plaquetas son células sanguíneas que juegan un papel crucial en la curación de heridas y la regeneración de tejidos, ya que liberan factores de crecimiento y otras proteínas que estimulan la reparación y regeneración celular.

Para preparar el PRP, se extrae una muestra de sangre del paciente. Esta muestra se procesa mediante centrifugación para separar las plaquetas y concentrarlas en el plasma.

El resultado es un preparado de plasma con una alta densidad de plaquetas.

¿Cómo se realiza el Tratamiento?

El propósito de inyectar PRP en el hueso es estimular la regeneración ósea y reducir la inflamación. Esto acelera el proceso de curación, alivia el dolor y mejora la funcionalidad del tobillo.

El PRP preparado se inyecta directamente en el hueso afectado por el edema óseo, en este caso, el tobillo.

La inyección intraósea permite que los factores de crecimiento y otras proteínas regenerativas sean liberadas directamente en el sitio de la lesión.

¿Qué ventajas tiene el prp intraóseo para el edema de tobillo?

  • Minimización del Riesgo: Como el PRP se elabora a partir de la sangre del propio paciente, el riesgo de reacción alérgica o rechazo es significativamente bajo.
  • Potencial Regenerativo: El tratamiento se centra en promover la regeneración natural del hueso, ofreciendo una alternativa a tratamientos más invasivos.
  • Recuperación y Eficacia: Los resultados pueden variar entre pacientes, y el tiempo de recuperación puede depender de varios factores, incluyendo la severidad del edema óseo y la respuesta individual al tratamiento.

Tiempo de recuperación y seguimiento del edema óseo en el tobillo

El tiempo de recuperación del edema óseo en el tobillo puede variar dependiendo de la gravedad de la lesión y la respuesta individual del paciente.

En general, se estima que puede llevar entre 9 y 12 meses para lograr una absorción total del edema óseo.

Es importante tener en cuenta que durante este periodo de recuperación, es necesario evaluar constantemente la correlación clínica y realizar pruebas de imagen de seguimiento para asegurarse de que el hueso está sanando adecuadamente.

 Las pruebas de imagen, como la resonancia magnética, pueden ayudar a determinar si el edema óseo está disminuyendo y si no hay complicaciones adicionales.

Durante las visitas de seguimiento, se evaluará el progreso de la recuperación, se revisarán los síntomas y se ajustará el plan de tratamiento si es necesario.

Además del seguimiento médico, es importante que el paciente siga las recomendaciones de cuidado en el hogar, como el reposo adecuado, la descarga de estrés mecánico y el uso de analgésicos según las indicaciones médicas.

La fisioterapia también puede ser un componente importante en la recuperación, ya que puede ayudar a fortalecer los músculos y mejorar el rango de movimiento del tobillo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda en reabsorberse un edema óseo?

El proceso de curación de un edema óseo requiere paciencia, ya que es un proceso lento. La duración de la reabsorción del edema varía dependiendo de su ubicación, tamaño y la causa subyacente.

En términos generales, podemos estimar que la recuperación completa de un edema óseo suele durar entre 3 y 6 meses. Sin embargo, en situaciones más graves, este periodo puede extenderse hasta 12 meses.

Sin un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado, un edema óseo podría evolucionar a una lesión irreversible, como la osteonecrosis, es decir, la muerte del tejido óseo.

  • El tiempo de recuperación puede reducirse si se mantiene un ‘reposo’ relativo en la zona afectada y se sigue un tratamiento fisioterapéutico.
  • Por el contrario, la recuperación puede demorarse si se sigue sometiendo a estrés la zona lesionada y no se aplica un tratamiento fisioterapéutico adecuado.

¿Cómo desinflamar un edema óseo?

Para el tratamiento del edema óseo, lo más recomendable es mantener un reposo relativo de la zona afectada. Este reposo puede complementarse con otros métodos como la magnetoterapia, que ayuda a aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Además, existen alternativas como las infiltraciones de prp intraóseo, la radiofrecuencia o el láser de alta frecuencia, que estimulan el tejido óseo para favorecer la reabsorción del edema.

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La experiencia de cada paciente con las infiltraciones intraóseas para el edema óseo de tobillo dependerá de factores individuales como la gravedad de la condición, la técnica de infiltración utilizada, y la respuesta personal al tratamiento.

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