El menisco es una parte vital de nuestras rodillas, que juega un papel fundamental en nuestra movilidad. En este artículo, espero arrojar luz sobre qué es exactamente el menisco, cuál es su función, los tipos de lesiones y en especial la rotura de menisco interno, la cual puede causar dolor, hinchazón y bloqueo en la rodilla, requiriendo atención médica especializada.

También contestaremos a algunas preguntas que nos realizan multitud de pacientes, tales como:

¿Se cura el menisco roto con reposo?

¿Se puede andar con el menisco roto?

¿Puedo subir y bajar escaleras con el menisco roto?

Sigue leyendo para conocer todos los tratamientos de una rotura de menisco interno.

¿Qué son los meniscos y cuál es su función?

El menisco es un cartílago fibroso que se encuentra en la rodilla, actuando como un «amortiguador» entre el fémur (hueso del muslo) y la tibia (hueso de la espinilla).

Tenemos dos meniscos en cada rodilla: uno interno y uno externo.

Estos cartílagos tienen una forma semilunar y son fundamentales para estabilizar la rodilla, distribuir el peso y amortiguar los impactos durante nuestras actividades diarias.

Los meniscos internos son estructuras en forma de C ubicadas entre el fémur y la tibia. Actúan como amortiguadores y estabilizadores de la rodilla, protegiéndola de movimientos bruscos.

que son los meniscos

Causas de la rotura de menisco interno

La rotura de menisco interno puede ser ocasionada por diferentes factores, tanto traumáticos como degenerativos, que afectan la integridad de esta estructura esencial para la rodilla.

Causas traumáticas de la rotura de menisco interno

  • Las lesiones deportivas son una causa común, especialmente en actividades que involucran giros bruscos, flexiones o saltos.
  • Impactos directos en la zona de la rodilla que generan un estrés excesivo en los meniscos internos.

Causas degenerativas de la rotura de menisco interno

  • Sin embargo, no se limita solo a atletas; con el proceso de envejecimiento, el menisco puede desgastarse y debilitarse de forma natural, haciendo que incluso un movimiento cotidiano pueda desencadenar una rotura.
  • Factores genéticos que predisponen a la degeneración de los meniscos, aumentando el riesgo de roturas.

Otras causas incluyen la alineación anormal de la rodilla o la obesidad, que aumenta la presión sobre las articulaciones.

Tipos de Rotura de Meniscos: longitudinal, radial…

Las roturas de meniscos varían no solo en ubicación (interno o externo) sino también en tipo.

Algunas de las roturas más comunes incluyen:

  • Rotura longitudinal: donde el desgarro corre a lo largo del menisco. Estas pueden a veces repararse quirúrgicamente si se diagnostican a tiempo.
  • Rotura transversal: un desgarro que cruza el menisco. Estas roturas a menudo necesitan una intervención más cuidadosa y pueden requerir diferentes enfoques de tratamiento.
  • Rotura radial: ocurre en el borde del menisco, pareciendo un corte limpio. Su tratamiento varía según la gravedad y la ubicación específica.
  • Rotura de asa de cubo: una rotura que provoca que una sección del menisco se pliegue sobre sí misma, similar a la asa de un cubo. Esto puede provocar bloqueo de la rodilla y requiere atención médica inmediata.
  • Desgarros complejos: estos involucran una combinación de los tipos anteriores y suelen ser los más difíciles de tratar.

Rotura radial del cuerno posterior del menisco interno

La rotura radial del cuerno posterior del menisco interno (RPCPMI) es una lesión específica del menisco interno de la rodilla, que se caracteriza por un desgarro en la zona posterior del menisco, con separación del hueso y desplazamiento del fragmento meniscal.

Esta lesión es considerada grave debido a la alta movilidad del fragmento meniscal y la posibilidad de complicaciones.

¿Cómo se produce la rotura radial del cuerno posterior del menisco interno?

La RPCPMI se produce generalmente por un trauma rotatorio brusco de la rodilla, como:

  • Giros bruscos de la rodilla con el pie apoyado en el suelo (por ejemplo, en deportes como fútbol, baloncesto o esquí).
  • Cambios bruscos de dirección.
  • Saltos y aterrizajes inadecuados.

menisco lateral y menisco medial

Estructura de los meniscos internos

Menisco medial y menisco lateral

La estructura del tejido blando de la rodilla incluye 2 meniscos, el menisco medial (situado en el interior de la rodilla) y el menisco lateral (situado en el exterior de la rodilla).

Los meniscos son almohadillas de fibrocartílago en forma de media luna que se asientan en el extremo del hueso de la tibia (cóndilos tibiales), y forman una superficie cóncava sobre la que descansan los extremos redondeados del hueso del fémur (cóndilos femorales).

Cubren aproximadamente 2/3 de la superficie de la tibia (esta superficie es plana) y son más gruesos por fuera y más finos por dentro, pareciendo triangulares en sección transversal.

Los 2 meniscos rellenan el espacio entre los huesos de la pierna y amortiguan el fémur para que no se deslice ni roce con la tibia.

Radiografía de la rodilla

Los dos meniscos están unidos dentro de la articulación de la rodilla por el ligamento transverso.

Los meniscos también están unidos a músculos de la pierna que ayudan a los meniscos a mantener su posición durante el movimiento. El semimembranoso y el cuádriceps se unen a ambos meniscos.

  • El menisco lateral se une al poplíteo por debajo de la rodilla y al fémur a través del ligamento cruzado posterior (LCP).
  • En la parte interna de la rodilla, los extremos del menisco medial (conocidos como cuernos anterior y posterior) están unidos a la tibia y a la cápsula articular y a lo largo del borde exterior del menisco por los ligamentos coronarios.

Esto significa que el menisco medial está unido en tres puntos en comparación con el menisco lateral que sólo está unido en dos puntos. Los ligamentos coronarios están sueltos, lo que permite que los meniscos pivoten libremente.

Sin embargo, debido a que el menisco medial está anclado por un tercer punto, no se mueve tan libremente en la articulación como el menisco lateral y, en consecuencia, se desgarra con más frecuencia.

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Función de los meniscos internos en la rodilla

Los meniscos funcionan como amortiguadores que distribuyen el peso en la articulación de la rodilla de manera uniforme.Tanto el menisco lateral como el medial desempeñan un papel muy importante en el correcto funcionamiento de la rodilla.

Esencialmente, los meniscos sirven como amortiguadores para disminuir la tensión causada por el soporte de peso y las fuerzas sobre las rodillas.

Funcionan como amortiguadores, soportando la carga al comprimir y repartir el peso uniformemente dentro de la rodilla.

Al caminar, saltar o correr, se ejercen grandes fuerzas sobre las rodillas; los meniscos absorben y dispersan gran parte de las fuerzas en lugar de los extremos de los huesos (donde la parte superior y la inferior de la pierna se unen en la articulación de la rodilla).

Si los extremos de estos huesos absorben demasiada fuerza, se dañarán.

  • A caminar, la presión ejercida sobre las articulaciones de la rodilla puede ser de 2 a 4 veces el propio peso corporal;
  • Al correr, estas fuerzas aumentan hasta 6 – 8 veces el propio peso corporal y son aún mayores al aterrizar de un salto. Al aumentar casi 3 veces el área de contacto dentro de la articulación, los meniscos reducen la carga de forma significativa (dispersando entre el 30 y el 55% de la carga).

Cuando se aplica peso a un menisco, éste se comprime y se ve obligado a salir de entre el fémur y la tibia. Sin embargo, el diseño circular de los meniscos proporciona tensión en la circunferencia (denominada «tensión de aro») para resistir esta extensión y proporcionar estabilidad a medida que la carga se comprime.

Si el menisco se desgarra en el borde periférico (exterior), la tensión de la circunferencia se ve comprometida y el menisco pierde su capacidad de transferir la carga y la articulación empieza a sufrir.

De hecho, si se elimina parte de la periferia de un menisco o el desgarro se extiende a la periferia, la carga se transfiere a la articulación de la rodilla y puede aumentar hasta un 350%, provocando tensión, dolor y un mayor riesgo de daños en el cartílago articular.

Sin embargo, si el desgarro permanece en el interior sin alterar la periferia del menisco, éste sigue siendo capaz de dispersar la carga sin estrés ni dolor.

Los meniscos también contribuyen al movimiento adecuado (artrocinemático) del fémur y la tibia durante la flexión y la extensión.

Ayudan a estabilizar las rodillas cuando están en movimiento, reducen la fricción dentro de la articulación y lubrican y protegen el cartílago articular que rodea las puntas de los huesos de los daños debidos al desgaste.

Los meniscos actúan como una cuña para ayudar a evitar de forma natural la rotación excesiva de la articulación, pero igual de importante es que son los verdaderos amortiguadores de la articulación de la rodilla.

Si ya sufres algún daño en el menisco, huelga decir que querrás minimizar la carga sobre la articulación de la rodilla cuando estés erguido, así que procura evitar correr y/o saltar, ya que las fuerzas de carga se multiplican con bastante rapidez con los movimientos más rápidos.

¿Qué ocurre cuando se lesiona el menisco?

Independientemente de cómo te hayas dañado el menisco, una vez que se ha dañado o desgarrado, empieza a moverse de forma anormal dentro de la articulación.

Este movimiento anormal hace que el borde del menisco roto quede atrapado entre los huesos de la articulación (fémur y tibia).

Esto suele ser muy evidente, ya que a menudo tienes la sensación de que hay algo ahí dentro que no debería estar, de que la articulación de la rodilla no se flexiona completamente o de que se produce una sensación de «enganche» y/o «bloqueo».

La rodilla se hincha, duele y resulta difícil moverla.

Estas lesiones pueden ser difíciles de curar porque el riego sanguíneo (que ayuda al cuerpo a curarse) suele limitarse al borde exterior de los meniscos.

Cuando se produce una rotura de menisco, aumenta el riesgo de padecer artrosis de rodilla, ya que estos amortiguadores están debilitados. Se desgastan lentamente con los movimientos de la rodilla y no son capaces de proteger tanto como antes el cartílago articular de la superficie de la articulación de la rodilla.

Hay que tener en cuenta que si el menisco no soporta la carga, ésta debe ser soportada por el cartílago articular, es decir, el cartílago que recubre el extremo inferior del fémur (hueso del muslo) y el extremo superior de la tibia (hueso de la parte inferior de la pierna).

La superficie total donde se unen los huesos es bastante pequeña en comparación con la mayor superficie de impacto de los meniscos, lo que significa que la carga se reparte en una superficie de cartílago articular mucho menor que la del menisco y el daño (y la pérdida) del cartílago articular está casi garantizado si se extirpa el menisco.

Los médicos y cirujanos son conscientes de la importancia del menisco y hacen todo lo posible por no extirparlo por completo, ya que saben que esto conduce a la artrosis de rodilla y a la pérdida general de la función de la rodilla.

resonancia magnetica de meniscos

Síntomas de la rotura de menisco interno

Dolor y sensación de bloqueo en la rodilla

Uno de los síntomas más comunes de la rotura de menisco interno es el dolor agudo en la rodilla, especialmente al realizar movimientos bruscos. Es posible experimentar una sensación de bloqueo al intentar mover la articulación, lo que dificulta la realización de actividades cotidianas.

Hinchazón y rigidez en la zona afectada

La hinchazón en la rodilla es otro síntoma característico de una rotura de menisco interno. La inflamación puede provocar rigidez en la articulación, limitando la movilidad y generando molestias al doblar o estirar la pierna.

Diagnóstico de la rotura de menisco interno

La correcta evaluación de una posible rotura de menisco interno es imprescindible para establecer un tratamiento adecuado y favorecer la recuperación del paciente.

Exploración física de la rodilla

  • El especialista en traumatología llevará a cabo diversas pruebas físicas para evaluar la estabilidad, movilidad y dolor en la rodilla afectada.
  • Prestará especial atención a la presencia de sensibilidad en la zona del menisco y a posibles bloqueos o chasquidos al mover la articulación.

Pruebas de imagen para el diagnóstico

Radiografías

Las radiografías pueden descartar otras lesiones óseas y proporcionar información sobre posibles anomalías estructurales en la rodilla, aunque no siempre son suficientes para diagnosticar una rotura de menisco.

Resonancias magnéticas

Las resonancias magnéticas son fundamentales para visualizar con detalle los tejidos blandos de la rodilla, incluyendo los meniscos. Son una herramienta muy precisa para confirmar la presencia y localización de la lesión.

En caso de sospecha de rotura de menisco interno, es fundamental seguir las indicaciones del especialista y realizarse las pruebas necesarias para un diagnóstico preciso.

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Rotura de menisco interno: Tratamiento conservador

El tratamiento conservador para la rotura de menisco interno es fundamental para la recuperación adecuada. A continuación se detallan las diferentes opciones terapéuticas que pueden incluir reposo, aplicación de frío, medicamentos antiinflamatorios y otros.

Tratamiento de la rotura de menisco interno: RICE

Cuando se enfrenta a una rotura de menisco, el manejo inicial debe basarse en el enfoque RICE: Reposo, Hielo, Compresión y Elevación.

Esta estrategia, complementada con medicamentos antiinflamatorios y analgésicos según sea necesario, es esencial para aliviar los síntomas iniciales intensos de la lesión.

En esta fase inicial, también se recomienda el uso de soportes como medias de compresión o vendajes, que ayudan a estabilizar la rodilla y aliviar el dolor.

  • Es importante brindarle descanso a la rodilla afectada, evitando actividades que puedan agravar la lesión.
  • La aplicación de compresas frías puede ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor en la zona del menisco lesionado.

Tratamiento del menisco interno roto con medicamentos antiinflamatorios

  • Los medicamentos antiinflamatorios pueden ser recetados para controlar la inflamación y el dolor asociados con la rotura de menisco interno.
  • Es importante seguir las indicaciones médicas respecto a la dosis y duración del tratamiento con estos fármacos.

Infiltraciones de PRP para el tratamiento de la rotura de menisco interno

La administración para-meniscal de PRP bajo guía ecográfica directamente en lesiones degenerativas meniscales es factible y segura.

Según nuestra experiencia, el uso de las infiltraciones de PRP o el uso conjunto de la Proloterapia con dextrosa y el PRP aumenta la eficacia de la reparación meniscal.

Cuando se trata una rotura de menisco con PRP y Proloterapia, las plaquetas concentradas (PRP) se colocan perilesionales. Se liberan factores de crecimiento que estimularán la mejoría clínica.

Los factores de crecimiento del PRP provocarán la proliferación y regeneración del tejido lesionado. Esto estimula los procesos fibroblásticos que intervienen en la cicatrización de los tejidos, provocando la mejoría de la calidad de vida.

Los últimos tratamientos mediante infiltraciones articulares han demostrado tener una eficacia en las lesiones meniscales. Es una opción eficaz y mucho menos agresiva que una cirugía artroscópica programada.

Las infiltraciones con Plasma Rico en Plaquetas (PRP), células madre o Suero Rico en Citoquinas, son una opción terapéutica, con resultados prometedores.

Incluso aun cuando es necesario una cirugía artroscópica, estas infiltraciones juegan un papel importante permitiendo una recuperación más natural y efectiva.

Testimonios de pacientes con rotura de meniscos internos

En los dos primeros vídeos puedes escuchar las opiniones de pacientes de Regenerat clínica que han vuelto a la normalidad de su vida diaria, tras el tratamiento de menisco roto con infiltraciones de plasma rico en plaquetas.

En los 2 siguientes las pacientes muestran su satisfacción con los resultados obtenidos por el Dr. Miguel Alfonso para el tratamiento del menisco roto mediante la cirugía de artroscopia.

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Tratamiento del menisco interno roto con cirugía artroscópica

Indicaciones para la cirugía artroscópica

La cirugía artroscópica se recomienda cuando el menisco interno presenta una rotura que no puede ser tratada de forma conservadora, o dichos tratamientos han fracasado y afecta significativamente la funcionalidad de la rodilla.

Procedimiento quirúrgico para la reparación de la rotura de menisco interno 

  • Se realiza una pequeña incisión en la rodilla para insertar un artroscopio, un pequeño tubo con cámara.
  • El cirujano observa el interior de la rodilla a través de un monitor y procede a reparar el menisco interno.
  • Se utilizan pequeñas herramientas quirúrgicas para suturar la rotura o, en casos graves, se recorta la parte dañada del menisco.
  • Posteriormente, se cierran las incisiones y se coloca una venda compresiva para la recuperación.

Secuelas de la operación de menisco interno

Si bien la operación de menisco interno generalmente es exitosa y alivia el dolor y la disfunción, es importante ser consciente de las posibles secuelas que pueden presentarse después de la cirugía.

  • Dolor: Es normal experimentar cierto grado de dolor después de la cirugía, pero este debe disminuir gradualmente con el tiempo.
  • Hinchazón: La hinchazón es normal después de la cirugía y generalmente desaparece en las primeras semanas. Aplica hielo y eleva la pierna para reducir la hinchazón.
  • Rigidez: La rigidez en la rodilla puede ser un problema después de la cirugía. Es importante realizar ejercicios de fisioterapia para recuperar la flexibilidad y el rango de movimiento de la rodilla.
  • Inestabilidad: En algunos casos, la extirpación de una parte del menisco puede causar inestabilidad en la rodilla.
  • Artrosis: La extirpación del menisco puede aumentar el riesgo de desarrollar artrosis en la rodilla a largo plazo.
  • Infección: La infección es una complicación poco común, pero grave, que puede requerir tratamiento con antibióticos y, en algunos casos, una nueva cirugía.
  • Lesiones nerviosas: Las lesiones nerviosas durante la cirugía son raras, pero pueden causar entumecimiento, hormigueo o dolor en la zona de la incisión.

Menisco discoideo: una anomalía en la formación del menisco

El menisco discoideo es una anomalía en la forma del menisco que puede presentarse en la rodilla, alterando su estructura y función. Esta condición se caracteriza por un menisco más ancho de lo normal, con una forma similar a un disco en lugar de la típica forma de C.

Características del menisco discoideo

  • El menisco discoideo es más susceptible a sufrir lesiones y roturas debido a su forma anómala.
  • Puede causar dolor y molestias en la rodilla, especialmente durante la realización de actividades físicas.
  • Se asocia con un mayor riesgo de complicaciones en la articulación de la rodilla a lo largo del tiempo.

Tratamiento específico para el menisco discoideo

  • El tratamiento del menisco discoideo puede variar según la gravedad de la anomalía y la presencia de síntomas.
  • En algunos casos, se puede optar por medidas conservadoras como fisioterapia y analgésicos para aliviar los síntomas.
  • En situaciones más severas o si hay complicaciones recurrentes, puede ser necesario recurrir a la cirugía para corregir la anomalía.
artroscopia de menisco

Recuperación de la rotura de menisco

Después de superar la fase aguda, la rehabilitación cobra un papel fundamental. Es necesario trabajar en el fortalecimiento de los músculos alrededor de la rodilla. Esto no solo ayuda a disminuir los síntomas, sino que también contribuye a mejorar la funcionalidad para las actividades diarias.

La naturaleza del tratamiento puede variar en función de varios factores, como el tipo de desgarro meniscal, su tamaño y ubicación, así como la edad del paciente y su nivel de actividad habitual.

Después de someterse a una cirugía artroscópica para reparar el menisco interno, es fundamental seguir un plan de recuperación y rehabilitación adecuado para asegurar una correcta cicatrización y fortalecimiento de la rodilla.

A continuación, detallamos las pautas y cuidados necesarios para una óptima recuperación:

Rehabilitación postoperatoria para la rotura de menisco interno

  • Comenzar con movimientos suaves y controlados de la rodilla, siguiendo las indicaciones del fisioterapeuta.
  • Realizar ejercicios de flexión y extensión de la rodilla de forma progresiva, evitando forzar la articulación.
  • Aplicar hielo en la rodilla para reducir la inflamación y aliviar el dolor, especialmente después de las sesiones de rehabilitación.

Ejercicios recomendados para fortalecer la rodilla

  • Ejercicios de fortalecimiento muscular para los cuádriceps, isquiotibiales y músculos de la pantorrilla, de acuerdo con las indicaciones del especialista.
  • Ejercicios de equilibrio y estabilidad para mejorar la funcionalidad de la rodilla y prevenir futuras lesiones.
  • Ejercicios de movilidad y flexibilidad para recuperar la amplitud de movimiento de la articulación de la rodilla.

Pautas para una correcta recuperación

Es importante seguir todas las recomendaciones del equipo médico y no forzar la rodilla durante el proceso de rehabilitación. Mantener una actitud positiva y constante comunicación con el fisioterapeuta es clave para una pronta recuperación.

Prevención de futuras lesiones en los meniscos internos

Para evitar futuras lesiones en los meniscos internos, es importante llevar a cabo medidas preventivas que ayuden a mantener la salud de la rodilla:

  • Mantener un peso saludable para reducir la presión sobre la rodilla.
  • Realizar ejercicios de fortalecimiento muscular, especialmente en cuádriceps y isquiotibiales, para mejorar la estabilidad de la rodilla.
  • Calentar adecuadamente antes de realizar actividad física intensa para preparar los tejidos de la rodilla.
  • Evitar movimientos bruscos y torsiones excesivas que puedan comprometer la integridad de los meniscos.
  • Además, es recomendable utilizar calzado adecuado y mantener una buena técnica al practicar deportes de impacto para disminuir el riesgo de lesiones en los meniscos internos.

La prevención juega un papel fundamental en la salud de las estructuras de la rodilla, por lo que seguir estas recomendaciones puede ayudar a reducir la probabilidad de sufrir una nueva rotura de menisco interno.

Complicaciones y pronóstico de la rotura de menisco interno

  • Desgaste articular: La rotura de menisco interno puede aumentar el riesgo de desgaste en la articulación de la rodilla a largo plazo, lo que puede llevar a problemas como la osteoartritis.
  • Limitación de movilidad: En algunos casos, la rotura de menisco interno puede provocar una limitación en la movilidad y flexibilidad de la rodilla, lo que puede afectar la calidad de vida del paciente.
  • Riesgo de lesiones recurrentes: Los pacientes que han sufrido una rotura de menisco interno tienen un mayor riesgo de sufrir lesiones recurrentes en la rodilla si no se siguen las recomendaciones médicas adecuadas.

Pronóstico favorable con tratamiento adecuado: Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de las roturas de menisco interno tienen un pronóstico favorable, permitiendo una recuperación completa y la prevención de futuras complicaciones.

Preguntas frecuentes sobre la rotura de menisco

¿El menisco se cura solo?

En general, un menisco roto no se cura solo. El tejido meniscal tiene una capacidad limitada de autorreparación, especialmente en las zonas con escaso riego sanguíneo.

La cicatrización depende de varios factores:

  • Ubicación de la rotura: Las roturas en la zona externa del menisco, con mayor irrigación sanguínea, tienen más posibilidades de cicatrizar.
  • Tamaño de la rotura: Las roturas pequeñas tienen más probabilidades de cicatrizar que las grandes.
  • Edad del paciente: Los pacientes jóvenes tienen mayor capacidad de regeneración que los pacientes de mayor edad.
  • Actividad física: El reposo y la evitación de actividades que agraven la lesión pueden favorecer la cicatrización.Sin embargo, la cicatrización natural no siempre es completa ni funcional.

En muchos casos, la rotura del menisco puede causar dolor, inestabilidad y disfunción articular, lo que requiere tratamiento médico.

¿Se puede andar con el menisco roto?, ¿Puedo subir y bajar escaleras?

En algunos casos, sí se puede andar o subir y bajar escaleras con el menisco interno roto.

Sin embargo, la decisión de hacerlo depende de varios factores:

  • Gravedad de la rotura: Las roturas pequeñas y sin desplazamiento del fragmento meniscal pueden permitir caminar con relativa normalidad. En cambio, las roturas grandes o complejas pueden causar dolor intenso, inestabilidad y dificultad para caminar.
  • Síntomas: Si la rotura del menisco causa dolor, hinchazón, bloqueo articular o inestabilidad significativa, caminar puede empeorar los síntomas y dificultar la recuperación.
  • Nivel de actividad: Si tu trabajo o actividades diarias requieren caminar o estar de pie durante largos períodos, es posible que no puedas hacerlo con comodidad si tienes un menisco roto.
  • Estilo de vida: Si practicas deportes de impacto o actividades que exigen mucho de la rodilla, caminar con un menisco roto puede aumentar el riesgo de lesiones adicionales.

Si decides caminar con un menisco roto, es importante:

  • Tomar medidas para aliviar el dolor y la inflamación: Aplica hielo en la rodilla, utiliza una rodillera o vendaje compresivo y eleva la pierna cuando sea posible.
  • Evitar actividades que agraven el dolor: No realices deportes de impacto, saltos o movimientos bruscos que puedan empeorar la lesión.
  • Fortalecer los músculos de la pierna: La fisioterapia puede ayudarte a fortalecer los músculos alrededor de la rodilla, lo que puede mejorar la estabilidad y reducir el dolor.
  • Usar calzado adecuado: Elige zapatos cómodos que brinden soporte a la rodilla.
  • Consultar a un traumatólogo especialista en rodilla: Es importante que consultes con un médico especialista para obtener un diagnóstico preciso, evaluar la gravedad de la lesión y recibir el tratamiento adecuado.

Recuerda que caminar con un menisco roto puede tener consecuencias a largo plazo, como el desarrollo de artrosis.

Referencias Bibliográficas

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  • Artime, A., & Riera Huguet, I. (2018). Tratamiento quirúrgico artroscópico de la rotura meniscal y de lesiones de cartílago asociadas. Elsevier. Recuperado de: https://www.clinicalkey.es/ca/#!/content/book/3-s2.0-B9788445820368000307

 

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